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Hola chicos, como veis, aunque seguimos disfrutando de un verano maravilloso y la ciudad de Barcelona parece funcionar a ritmo pausado, yo sigo al pie del cañón. Para subiros la temperatura más aún si cabe, hoy os traigo una experiencia sexual de otro nivel . Si queréis transportaros a mi cama por unos momentos, os invito a seguir leyendo y si os gusta lo que os cuento, espero que pronto os lancéis a vivir vuestra propia aventura junto a mi.

Hoy os quiero hablar de una intensa noche vivida recientemente con un cliente. Marco, así le llamaré para guardar su verdadero nombre, es un maduro italiano residente en Barcelona. Me llamó por teléfono y fue directo al grano, quería pasar una noche conmigo y disfrutar de un intenso placer sexual. Hizo especial hincapié en que no sólo quería disfrutar del sexo, que también, sino que quería ir un poco más allá. Me preguntó cuáles eran mis conocimientos sobre los masajes eróticos y el mundo tántrico y yo, que soy una mujer de amplios recursos en lo que a erotismo se refiere, por supuesto podía cumplir sus expectativas.

Quedamos en mi apartamento y lo primero que me sorprendió es que Marco me preguntó acerca de la posibilidad de enviarme el día antes de nuestra cita un accesorio para disfrutar aun más de nuestro encuentro. Intrigada por saber de que se trataría le dije que adelante.

A la hora acordada, el mensajero trajo a mi apartamento el paquete de Marco, que era de un tamaño considerable (qué mal suena esto 😉 ). Nada más cerrar la puerta abrí el paquete para ver de qué se trataba y la verdad que me sorprendió bastante lo que vi.

Una experiencia de sexo tantra

Se trataba de un sillón tantra, yo ya había visto alguno con anterioridad pero la verdad que nunca lo había utilizado en mi experiencia como escort independiente.

Llamé a marco para decirle que ya lo había recibido y que todo estaba dispuesto para nuestra cita.

Cuando llegó al día siguiente, su atractivo me sorprendió gratamente. Pese a ser un hombre maduro vestía un traje elegante y al saludarnos pude oler una fragancia fresca y masculina de esas que atrapan.

Enseguida pasamos a mi habitación donde conociendo los gustos de Marco, ya había preparado el clima ideal. La mezcla de olores a esencia de masaje, música especial para la ocasión e iluminación tenue hacían que se respirase sensualidad en toda la estancia.

Había colocado el sillón tántrico junto a mi cama y le dije a Marco que se pusiese cómodo mientras yo me preparaba.

A los pocos minutos volví, llevaba puesta solamente una bata de seda que dejaba entrever todo mi cuerpo. Marco se había sentado en la silla totalmente desnudo y en ese momento empezamos a disfrutar de todas las posturas tántricas que permite la silla. Marco marcaba el ritmo y tengo que reconocer que disfruté al máximo de aquel aparato del placer. Se notaba que él tenía experiencia en estos temas porque era capaz de controlar sus orgasmos de manera que pudiésemos continuar en nuestro ritual erótico.

Cuando terminamos en la silla, pasamos a la cama y allí finalmente conseguimos llegar al éxtasis sexual, eso sí, después de muchos minutos sin parar. Después nos dimos una ducha relajante juntos para poner el broche final a nuestra experiencia.

Ahora miro al rincón donde ubicamos aquel sillón y me doy cuenta que a veces las cosas más sencillas pueden hacernos pasar los mejores momentos. Os animo a que deis rienda suelta a vuestros deseos y disfrutéis al máximo del sexo.

¿Tienes alguna idea? ¿Quieres compartirla conmigo?

No esperes más…