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Normalmente en las experiencias como escort independiente que os voy contando en este blog, os hablo sobre mis encuentros con hombres. Aunque como habréis podido ver estos encuentros poco tienen que ver entre si, se limitan a un contacto individual. Hoy quiero dar un paso más y hablaros de una experiencia en trio, es decir, entre yo y otra pareja.

En este caso, la propuesta me llegó por un amigo en común. Una persona que sabía de mi profesionalidad como acompañante independiente y discreta contactó conmigo. Me llamó por teléfono y me dijo que unos amigos estaban pasando por una especie de crisis de pareja y que el principal problema que tenían es que las cosas en la cama estaban dejando de funcionar. Me explicó que la pareja en cuestión tenía una mentalidad abierta y que en una cena había surgido mi nombre como posible solución a sus problemas.

Por supuesto me sentí halagada y quise saber más sobre cómo creía mi amigo que podía ayudar yo a esta pareja. Él me dijo que creía que mi experiencia tanto como acompañante y confidente, así como mis dotes sexuales podían serles de gran ayuda.

Le dije a mi amigo que les diese mi teléfono y que me llamasen, así podríamos concretar un poco más. Pasaron los días y no supe nada más del tema, hasta el punto de que me había olvidado completamente de la conversación, cuando un día mientras estaba de compras me sonó el teléfono.

“Hola, soy Amanda, la amiga de Daniel” Al principio me pilló descolocada, pero en seguida me acordé del caso que mi amigo (Daniel) me había explicado.

Amanda (este es el nombre que utilizaré para referirme a ella) me explicó que su pareja Alberto y ella estaban pasando una mala racha, me estuvo hablando un rato largo sobre su relación. Amanda era muy activa sexualmente y creía que últimamente sus relaciones sexuales se estaban estancando, fruto tal vez de la monotonía.

Nuestra experiencia picante en trio

Decidimos quedar los tres para conocernos más tomando unas copas una noche de viernes por el centro de Barcelona.

Enseguida congeniamos bastante. Alberto y Amanda eran una pareja muy divertida y podía notarse como se querían. Así que me esforcé para ayudarles. Hablamos de forma desinhibida sobre cómo mejorar sus relaciones en la cama. Les expliqué algunos trucos, juegos y maneras de afrontar el sexo de manera que la pasión volviese a acudir a su cama.

Fueron pasando los minutos y con ellos las copas y la charla hasta que en un momento dado Amanda me dijo: “Bueno y qué, ¿Estás dispuesta a pasar a la parte práctica?”. Tengo que reconocer que la frase me pilló de improvisto. Supongo que puse una cara un poco de circunstancia y Amanda enseguida volvió a hablar con su voz dulce y me dijo que quería ver como ponía esas prácticas sexuales en marcha pero no solo con Alberto, sino también con ella. Yo todavía no lo sabía, pero Amanda era bisexual. Así que nos terminamos la copa y nos fuimos. Alberto propuso ir a un hotel del centro para que nuestra experiencia fuese más especial, así que para allí nos fuimos los tres.

Parecían una pareja de adolescentes y a mi me encantaba verles ese brillo en los ojos. Ya en el ascensor del hotel Amanda comenzó a besarme el cuello y a bajarme la parte de arriba del vestido para tocar mis pechos. Estaba muy excitada y supongo que echaba en falta el contacto físico femenino.

Abrimos la puerta de la habitación y nos dirigimos los tres directos a la cama tamaño King size donde nos desnudamos. Primero Amanda nos pidió que comenzásemos Alberto y yo mientras ella nos miraba y se excitaba. Después continuamos nosotras dos y así estuvimos durante horas. Yo les iba haciendo propuestas para que ellos dos se acariciasen, masajeasen y en definitiva disfrutasen el uno del otro.

Me consta que a día de hoy los dos están mejor que nunca. También tengo que decir que nos hemos vuelto a ver y estoy segura de que seguiremos en contacto.

Ayudar a las personas a mejorar su vida es parte de mi trabajo como acompañante de lujo y es una de las cosas que más me enorgullecen de mi profesión.

Claudia