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Hola chicos, llevo varias semanas sin escribiros porque estoy inmersa en otros proyectos personales y he tenido que dejar el blog un poco de lado.

Normalmente hablo de mis bonitas experiencias y de lo mucho que me gusta este trabajo; pero por desgracia no siempre es todo de color rosa y es que muchas veces las escorts tenemos que soportar faltas de respeto, “vaciladas”, engaños y/o mentiras por parte de clientes y situaciones muy embarazosas que sólo he visto en esta profesión.

Cuando empecé no tenía ni idea de dónde me estaba metiendo, este no es el trabajo con el que una sueña ser cuando es niña pero por circumstacias de la vida te ves obligada a entrar en el mundillo… y es ahí cuando aparecen los buitres.

Los buitres son esos “puteros” que están al acecho a ver cuándo aparece una chica nueva y empiezan a atosigarla a llamadas, te cuentan toda su vida como si una no tuviera otra cosa mejor que hacer que escuchar a los que se aburren o que se están masturbando mientras nos hacen preguntas tontas… eso es hacernos perder el tiempo señores, no estamos para eso, para eso hay líneas eróticas.

También están los buitres “desconfiados” esos que aprovechan la inexperiencia de las chicas novatas para abusar de su confianza. Te piden fotos por teléfono, que les mandes vídeos de lo que llevas puesto o directamente masturbándote… todo con la famosa excusa de que “no me creo que seas la chica de las fotos” y al final ni siquiera te solicitan para un servicio, queridos buitres quiero deciros que ya tenéis mucha pornografia gratis en Internet, no nos pidáis que os mandemos fotos, vídeos o que hagamos un Skype porque no estamos para eso, para eso ya tenéis las webcamers o millones de páginas porno. Nosotras estamos para dar compañía, afecto y cariño EN PERSONA no para que os pajeéis a nuestra costa sin recibir nada a cambio. Si no creéis que somos la chica de las fotos pedid una cita y comprobadlo, ¡así de fácil!

También están los buitres que van de guapos y “sobrados”, te llaman y te dicen que son muy atractivos, jóvenes y bien dotados como si por eso ya tuviera que regalarles el trabajo o hacerles algún trato especial, sois clientes como el resto, no porque seas Nacho Vidal te voy a regalar mi tiempo, me lo harás pasar mejor o peor pero ten en cuenta que eres tú el que me llama a mí para contratar mis servicios, no yo a tí.

Luego están los estafadores que te quieren pagar al final del encuentro porque no tiene el dinero o que simplente pagan con billetes falsos, sí queridos amigos eso pasa, a mí me ha pasado, me metieron un billete de 100€ falso entre el resto, pero os aseguro que no me volverá a pasar. A estos listillos de repente les vienen las prisas en el momento de darte el dinero, yo como buena profesional los cuento rápidamente y los guardo cumpliendo con las exigencias pero cuando te das cuenta de que el billete es falso y quieres volver a contactar con el cliente ¡oh! ¡Sorpresa, ha desaparecido! Y encima como en este país esta profesión no cuenta con ningún tipo de amparo político o legal no puedes ni denunciar al cabrón que te robó/engañó.

Y por último, pero no menos importante; quisiera hablaros de los estupendos “pide descuentos”. Son esos jetas (porque no sé de qué otro modo llamarles) que te llaman una vez han visto tu perfil (y conocen perfectamente tu tarifa) y aún así te piden que les hagas descuento por la cara, así sin conocerte de nada…

Queridos amigos no sé si esta táctica os funcionará en la vida real, me gustaría veros entrando en las tiendas y pedir descuentos así porque sí. Piensa, si no te funciona en la panadería, ¿qué te hace pensar que conmigo te funcionará? No sólo estás quedando fatal antes de empezar sino que además es una falta de respeto hacia nosotras brutal…

Lo más gracioso del caso es que los que piden descuento normalmente presumen de ocupar altos cargos profesionales (abogados, banqueros, médicos…) lo que hace que la situación sea aún más incómoda, molesta, surrealista e inexplicable para nosotras.

Este post es de Natalia Ferrari, (compañera de fatigas a la que admiro profundamente) que muestra lo que tenemos que soportar por hacer lo que hacemos, como si fuéramos unas muertas de hambre esperando a que suene el teléfono para decir que sí a todo.

Es por eso que con el post de hoy quiero reivindicar respeto y sensatez hacia las profesionales del sexo, somos trabajadoras como las de cualquier otro sector y nos merecemos el mismo trato y respeto. Si has hecho alguna de las acciones arriba descritas, ten por seguro que conmigo no te va a funcionar…