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Aprovechando el buen tiempo, para ponerme un poco morenita ayer me decidí a ir un ratito a la playa de Barcelona. Paseando por el puerto rememoré una historia vivida allí el verano pasado y enseguida pensé en contárosla en el siguiente post de mi blog. Esta de la que os hablaré fue una experiencia vip única, de aquellas que dan sentido a mi trabajo como acompañante independiente en Barcelona.

Cuando alguien piensa en determinadas experiencias que puede vivir una escort de lujo, enseguida se le vienen a la cabeza fiestas vip en restaurantes exclusivos o reservados de discotecas donde se descorchan caras botellas de cava. Realmente esas vivencias ocurren, pero la historia que hoy os voy a contar va un poco más allá.

Una auténtica propuesta de lujo

Todo comenzó con un correo electrónico de un cliente que ya conocía de tiempo atrás, esta vez utilizaré el nombre de Víctor para referirme a él, aunque ese no sea su nombre real.

Yo ya me había dado cuenta de que Víctor era una persona con clase por como me había tratado en otros encuentros pasados. Su forma de hablarme y de contarme aspectos relacionados con su vida siempre me hacían sentir muy a gust ¿Sabes esas personas que conoces desde hace poco tiempo pero con las que enseguida conectas? Pues Víctor es de esa clase de persona.

En su email me explicaba que tenía ganas de verme pero que quería hacer algo diferente, tenía una propuesta que creía que me iba a gustar. Me citó en la entrada del casino de Barcelona a las 9 de la noche. Solo me proponía cenar juntos, el resto era una sorpresa.

Yo creí que cenaríamos en alguno de los restaurantes de la zona de playas o que iríamos al mismo casino. Pero cuando Víctor apareció, en seguida me dio la mano y me dijo “Acompáñame, a ver que te parece mi propuesta”. Paseamos unos metros hacia la zona del puerto deportivo y allí me lo dijo:

“No te lo había dicho, pero tengo un barco amarrado en este puerto y me gustaría que pasásemos aquí la noche”

Normalmente este tipo de encuentros no son comunes y siempre tengo que pensar si acepto o no estas propuestas, pero como ya conocía a Víctor y teníamos bastante confianza, le dije que sí.

Ya era tarde, así que cenamos atracados en el mismo puerto. Víctor había pedido que le llevasen al barco la cena. Nos hartamos de marisco y buen vino. Después pasamos a su camarote. El yate era una auténtica pasada, muy grande, cómodo y lleno de detalles. En su habitación había una cama redonda en la que pasamos toda la noche experimentando un sexo de auténtico lujo. Hacer el amor sobre el mar es una experiencia orgásmica muy placentera.

Experiencia erótica en alta mar

Esa misma noche Víctor me dijo que si podía quedarme a dormir y me preguntó si tenía libre la mañana siguiente. Le dije que sí y me propuso salir a navegar a primera hora.

La experiencia fue genial. Salimos con el yate por la mañana y bordeamos la costa de la ciudad. Llegamos a una zona tranquila y nos desnudamos. Nos dimos un chapuzón en el mar y después subimos a una zona de descanso en la cubierta del barco. Nadie nos veía, así que allí mismo y con unas copas de cava de por medio seguimos entregándonos al placer sexual. Es una pasada poder practicar sexo rodeada de mar, una sensación de auténtica libertad.

Ayer pasé por el puerto deportivo y vi el barco de Víctor. Espero que este verano vuelva a contactarme para revivir la experiencia.

Si queréis vivir emociones diferentes conmigo, como veis, podéis hacerlo. Os prometo independencia, amistad, profesionalidad y la mejor de las compañías

¿Te atreves?