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Era por la tarde, sólo habían intercambiado unas palabras por teléfono y se citaron en la terraza de una conocida terraza del centro.

Él llegó como media hora antes, se sentó en una mesa de la terraza y esperó a que llegara, mientras tanto una coca-cola y un cigarro.

Oh, por lo que sabía de ella su llegada no le decepcionó, se saludaron con un beso en la mejilla y se sentaron hablar, ella cerca de una estufa.

Sus ojos verdes resplandecían con la luz del atardecer, en esa cara ovalada de pómulos cincelados, tez morena y unos labios naturalmente abultados de un rojo vivo y una sonrisa dulce que invitaban al pecado iban atrayéndole a medida que el tono aterciopelado de su voz conquistaba su oído.

Su pelo castaño algo revuelto la confería un halo de rebeldía que la hacía aún más atractiva, sus manos finas, con largos dedos hablaban de una mujer con gusto, inteligente, dulce, sensible y femenina.

Él observaba todos sus gestos sin perder detalle y al despedirse en ese primer encuentro entre ellos él observó que tras ese gran jersey enorme de cuello vuelto se dibujaba un cuerpo cincelado y moldeado por las olas del mar, exuberante.

Mientras andaba de camino al coche iba pensando cuando cabría la posibilidad de volver a ver a aquella mujer de cabello castaño y de nombre tentador, Claudia

Había transcurrido casi un año, hasta que pudieron volver a verse, ya no habría preámbulos, ni tanteos, la atracción al reencontrarse se hizo patente al entrar ambos en el apartamento de ella, lejos de miradas ajenas, el posó sus manos por su cintura para atraerla hacia él y sin soltarla besó su boca, mordiéndole el labio inferior, le dio la vuelta para que ella notara su pené erecto contra su culo mientras metía su mano por su camisa fina semitransparente para coger uno de sus pechos redondos y exuberantes para en un instante fugaz pasar rápidamente ha apretarle el pezón con las yemas de sus dedos, índice y pulgar, retorciéndolo con suavidad notando como se endurecía y la excitaba tanto que para cuando él decidió meter su otra mano por entre la cintura del pantalón corto de ella para entrar en el paraíso de la humedad caliente de su entre pierna. Ella con un gesto delicado separó sus piernas para facilitar la entrada de su mano hasta los confines de su calor uterino, echo su cabeza hacia atrás dejando sus ojos entre abiertos y su cuello al aire para que pudiera ser deleitado entre suaves mordiscos y aterciopelados besos. La entrega a su amante era total.

En un esfuerzo por liberar de prendas su cuerpo que no facilitarán su encuentro se desabrochó su corto pantalón tostado,y, con un gesto grácil y rápido, lo dejó caer al suelo posándose encima de sus zapatos beige’s de tacón de aguja.
El tanga de encaje negro en el que se transparentaba su pubis depilado y suave al tacto dejaba entre ver el precioso piercing que adornaba su clitoris con el que él jugueteaba con su pulgar.

Haciéndose un poco hacia atrás para tener espacio y tras pedirle a ella que separase más aún sus piernas apoyó su mano a la altura de sus costillas al aire invitándola claramente a que se inclinara hacia delante con este gesto él podía disfrutar de la vista de esas nalgas prietas que conformaban en su parte alta el culo de esta mujer tan potente, sin perder tiempo y separando la tira que tapaba su ánima rallada y su coño metió su nariz en su culo para por detrás abrir bien su boca y con la lengua lamerle los labios mayores mojando con su saliva cálida todo su coño, para entonces el ya sentía como ella se estremecía de placer pidiéndole ser poseída y penetrada, sin embargo, él no la hacía caso pues el disfrute de tener su coño, su clítoris y la abertura de su vagina a su alcance pudiendo meter su lengua en ella y sentir como se corría en su cara no se podía ni pagar con dinero. Era algo maravilloso, flipante, para entonces él ya estaba casi desnudo, apenas le quedaba su ropa interior pero su polla sobre salía por entre la apertura que queda entre los botones, la tenia dura como una piedra, roja hasta el extremo, tan hinchada que el glande adquiría por momentos un tono azulado, casi morado, su excitación era máxima, ella se dio cuenta enseguida al girarse le bajo los calzoncillos y se metió su verga en la boca con el ansía de aplacar su excitación chupando su glande con la lengua con movimientos giratorios intercalados con lengüetazos suaves y firmes en su frenillo. Así mismo y al unísono asía con sus dedos su polla poniendo el pulgar en la parte frontal de su glande y el índice, el corazón y el anular en su músculo posterior subiéndolos y bajándolos rápidamente a la vez que se la estrangulaba, entre tanto él había estado metiendo sus dedos en su vagina y su ano, ambos estaban muy cachondos y muy brutos, tan brutos que él estaba deseando metérsela en su coño pero no quería perder de vista su culo para ver por detrás como su polla era engullida y salía de su vagina con los movimientos de sus caderas, ella no podía parar de moverse, su olor corporal tenía un almizcle turbador que lo ponía más cachondo…..

Continuara…

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