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Después de mi última entrada en la que os expliqué las ventajas de contratar a una escort independiente. Hoy vuelvo al blog para explicaros una de mis últimas experiencias que tiene mucho que ver con la libertad que me ofrece mi trabajo. En este caso vuelve a tratarse de un divertido rol game sexual en el que me tocó interpretar el papel de ardiente profesora universitaria.

Como todos sabéis estamos en época de últimos exámenes en la universidad. Como universitaria que fui, recuerdo muy bien esos momentos de tensión y estrés fruto de la presión de aprobar los exámenes finales. El sexo es sin duda una de las mejores formas de aliviar tensiones y yo misma recurría a él en aquellos momentos.

Por eso, la propuesta de Roberto (así me referiré a mi contacto hoy) me hizo especial gracia, ya que pude retrotraerme unos años a mi época en la universidad. Pedro me llamó por teléfono y me explicó que había terminado exámenes hace unos días y que necesitaba volver a disfrutar de la libertad en buena compañía. Primero quería conocerme así que quedamos para tomar algo en un bar de la zona alta de Barcelona.

Pedro era un chico muy divertido y la verdad que también bastante atractivo. Me explicó que estudiaba en la Universidad de Barcelona y que vivía con sus padres, que actualmente se encontraban de viaje. En seguida me di cuenta de que Pedro procedía de una familia de alta cuna.

Después de charlar un rato, Pedro me confesó que estaba muy atraído por una profesora de la universidad. En realidad, la historia es que él siempre había experimentado una especial atracción por la figura de sus profesoras, hasta me confesó que pese a ser un poco tópico, le atraían muchísimo las escenas eróticas en las que aparecían mujeres interpretando ese papel.

Al final, fue al grano y me explico lo que quería. La idea era pasar una tarde conmigo aliviando su tensión acumulada, pero quería que fuese yo quien asumiese el rol de profesora y le impartiese una clase magistral de sexo. Le propuse quedar en mi apartamento para darle una buena lección de anatomía ☺

Así que quedamos unos días después. Yo me vestí con una falda, me puse una liga y una camisa de cuadros muy escotada que dejase ver mi lencería erótica. Preparé una pizarra y me compré una regla de madera y esperé a que Pedro llegase para darle su clase particular.

Cuando llegó a mi apartamento se quedó boquiabierto. Yo me metí en mi papel y me dispuse a darle su clase particular. Como podréis deducir, las palabras no duraron mucho tiempo… En seguida pasamos a la práctica y le traté como una profesora dominante y a él le encantó ver como le guiaba en toda nuestra experiencia sexual.

Os puedo asegurar que Pedro recibió una lección que no olvidará en mucho tiempo.