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Primero de todo me gustaría agradeceros todos los comentarios positivos que me habéis hecho llegar a raíz de los nuevos contenidos de mi blog. Al principio estaba un poco nerviosa porque no sabía si os gustarían, peor ya veo que mi última experiencia os ha encantado y eso me hace muy feliz.

Sabéis que yo me considero una acompañante diferente al resto, por eso soy escort independiente, porque mis servicios van mucho más allá de una relación sexual puntual y por lo tanto, de la dependencia de una agencia de escorts. Esta independencia me permite vivir experiencias únicas y realmente excitantes como la que os voy a contar hoy.

La historia de un amor platónico

En esta ocasión quiero compartir con vosotros la experiencia vivida con Mateo, como sabéis este es un nombre que utilizaré para la historia, pero no es el real, ya que quiero mantener el anonimato de mis clientes.

Mateo me contactó hace unas semanas y me dijo que le gustaría tomarse un café conmigo para conocerme y ver si era la persona ideal para él. Por supuesto acepté encantada su propuesta y quedamos una tarde de viernes.

Mateo es un chico joven y apuesto, aunque enseguida me di cuenta que también muy vergonzoso. Sin embargo cuando entramos al bar y llevábamos cinco minutos hablando con total naturalidad, en seguida se soltó.

En un momento dado durante la conversación, mientras nos estábamos conociendo y compartiendo inquietudes, Mateo se acercó a mi oído y me dijo: “Tu eres la chica ideal para lo que necesito”. Podréis imaginar la mezcla de intriga y expectación que me produjo aquel comentario.

¿Y qué es lo que necesitas? Le respondí

Entonces me explicó su historia de amor platónico. Mateo estaba enamorado de la novia de su hermano y soñaba continuamente con mantener relaciones sexuales con ella. Más que amor, como él me dijo, era deseo sexual.

La chica en cuestión se llamaba Marta y trabajaba en una discoteca. La propuesta de Mateo consistía en vernos el sábado en esa misma discoteca a última hora y yo sería Marta para él. Seguimos la conversación y él me estuvo explicando más cosas de cómo era su amor platónico, incluso me envió alguna foto suya.

Yo estoy acostumbrada a otro tipo de juegos de rol en los que simplemente me visto de una manera picante y provocativa, pero esto iba mucho más allá y me gustaba.

Deseo sexual de una noche de discoteca

Entré en la discoteca a las 4.30 de la madrugada, había quedado con Mateo a las 5.30 en una de las barras, pero antes quería ver a Marta, así me quedaría mejor con sus gestos. Realmente nos parecíamos bastante físicamente. Me fui al lavabo y me recogí el pelo en una coleta como ella lo llevaba esa noche, después me pedí una copa y esperé a que llegase la hora.

“Hola Mateo, acaba de terminar mi turno y justo te he visto aquí ¿Te apetece tomar algo antes de cerrar?”

Llegué por detrás y le sorprendí, en un primer momento parecía avergonzado, pero enseguida le llevé de la mano a la barra donde había pedido mi anterior copa. Antes había estado hablando con el camarero así que de manera muy natural pedí dos chupitos de tequila llamándole por su nombre (era la bebida preferida de Marta) parecía que nos conocíamos así que todo entraba en mi papel.

Nos tomamos los tequilas y le miré fijamente. Me acerqué a su oído y le dije: “Hoy tu hermano no está en casa y no quiero dormir sola ¿Me acompañas?” Se quedo parado unos segundos y asintió. Le di un beso en el cuello, le cogí de la mano y nos fuimos fuera a buscar un taxi.

La pasión y el disfrute de un amor prohibido

Al principio a Mateo le costó meterse en el juego sensual, era normal fruto de las emociones. Una mezcla de vergüenza y tensión le hicieron estar un poco distante al principio pero ya en el taxi se soltó. En la parte de atrás le volví a susurrar al oído, le dije que llevaba tiempo queriendo estar a solas con él y le comencé a meter la mano por dentro del pantalón. Él hizo lo mismo por debajo de mi falda.

En 10 minutos habíamos llegado a mi piso. Para seguir con el juego le dije a Mateo que íbamos a casa de una amiga. De hecho, una amiga real abrió la puerta y nos dijo que podíamos pasar, ya que ella también acababa de llegar de fiesta. Estuvimos cinco minutos hablando con mi amiga sobre cómo había ido la noche y nos fuimos a la habitación.

Una vez dentro de la habitación me desnudé para Mateo y seguimos jugando. Le recorrí todo el cuerpo con mi boca, nos abrazamos, jugamos y estuvimos horas practicando el mejor sexo que nunca antes Mateo había disfrutado (él mismo me lo reconoció).

Estoy segura que para Mateo soy mucho más que una escort o una acompañante puntual. Le hice pasar una experiencia única que difícilmente olvidará. Creo que pronto nos volveremos a ver y volveremos a jugar otro rol game sexual.

¿Qué os parece la experiencia? ¿Tenéis vosotros también alguna fantasia que queráis cumplir? Estoy convencida de que sí, todo el mundo tiene una. Si quieres compartirla conmigo, sólo tienes que llamarme. ¿Nos tomamos un café y me la cuentas?